Potente, alucinante, demoledoramente profundo, Forrest Gander se cuenta entre los poetas más extraordinarios de la poesía norteamericana y de la poesía de nuestro tiempo. De una intensidad lírica única, esta obra es un devastado y do- loroso viaje en el cual se van iluminando las conexiones que hilvanan los escenarios a menudo arrasados de nuestra vida; el inicio de una conversación que se corta abruptamente, un cachorro que espera a un niño en una plaza, las televisiones que ‘vuelven a mostrar el desastre’ o la desoladora fugacidad de una frase: ‘Cuándo te besé te hiciste para atrás’, dice la mujer. ‘¿Por qué?’, con una extraña forma de eternidad donde el temblor de un cosmos implacable y omnipresente pareciera estar escrutándonos detrás de las ventanas. Magistralmente traducidos e ilustrados por otra poeta relevante, la mexicana Valerie Mejer, los siete poemas que conforman Ligaduras, nos hacen ver que una de las condiciones más desolladoras de lo que somos, ahora, en este comienzo de milenio, no es la incapacidad de amar sino la incapacidad de decirlo. No morimos de amor sino de silencio, y los desesperados y frágiles seres que comparecen en los poemas de Forrest Gander nos están mostrando la humanidad entera.
Raúl Zurita
Soy, Soy lo que dejaron, soy toda la sobra de lo que se robaron. Un pueblo escondido en la cima, mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima. Soy una fábrica de humo, mano de obra campesina para tu consumo Frente de frio en el medio del verano, el amor en los tiempos del cólera, mi hermano. El sol que nace y el día que muere, con los mejores atardeceres. Soy el desarrollo en carne viva, un discurso político sin saliva. Las caras más bonitas que he conocido, soy la fotografía de un desaparecido. Soy la sangre dentro de tus venas, soy un pedazo de tierra que vale la pena. soy una canasta con frijoles , soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles. Soy lo que sostiene mi bandera, la espina dorsal del planeta es mi cordillera. Soy lo que me enseño mi padre, el que no quiere a su patria no quiere a su madre. Soy América latina, un pueblo sin piernas pero que camina...